Neurobiología de la depresión – examen de la capacidad de resistencia al estrés

Presentación del acercamiento neurobiológico a la depresión

¿Por qué algunas personas tienen mayor capacidad de resistencia al estrés que otras?, ¿existe una base neurobiológica de la capacidad de resistencia que pueda proporcionar información para el tratamiento de la depresión?
Durante el simposio de la “Desconstrucción de la neurobiología de la depresión” varios ponentes comentaron conceptos novedosos, que comunicamos aquí.

El estrés forma parte de la vida y nos muestra que somos seres sofisticados. La adaptación de nuestra conducta cognitiva y emocional delante de una situación de estrés es lo que distingue al ser humano de los animales. Pese a ello, algunos factores estresantes pueden llegar a ser abrumadores y causar a una depresión inducida por el estrés.

Durante un simposio del congreso de la APA, el Profesor Gustavo Tafet, del Departamento de Psiquiatría y Neurobiología de la Universidad Maimónides de Buenos Aires, Argentina, comentó los esfuerzos que realizan los psiquiatras para entender porqué algunas personas tienen más capacidad de resistencia al estrés que otras. La descripción de las bases neurobiológicas y psicosociales de la resistencia al estrés podría aportar pistas útiles para el tratamiento de la depresión.

Adaptarse y afrontarlo

El Profesor Tafet recordó a los asistentes que el organismo puede afrontar el estrés, tanto el bioecológico como el psicosocial, recurriendo a dos grandes medios: las respuestas adaptativas mediadas por redes neuronales y las respuestas neuroendocrinas mediadas por la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS).

La indefensión es una puerta de entrada de la depresión

Explicó que la capacidad de resistencia es la habilidad para adaptarse bien al estrés de forma continuada y de afrontar las adversidades. Sin esta capacidad de resistencia, el estrés crónico excesivo puede causar “indefensión aprendida” – una posible puerta de entrada de la depresión. En la indefensión aprendida los recursos cognitivos disminuyen, mientras que en la capacidad de resistencia, estos recursos se emplean para afrontar el estrés, recuperarse y aprender.

En nuestra naturaleza

El Profesor Tafet comentó que las adversidades que ocurren en las etapas tempranas de la vida pueden contribuir a erosionar la capacidad de resistencia, generando lo que describió como un “tipo de trauma” en la memoria a largo plazo que hace que la persona sea más propensa o vulnerable a sufrir una depresión en el futuro. Las creencias y el conocimiento de uno mismo también moldean nuestra capacidad de resistencia o sensibilidad al estrés y, inevitablemente, nuestros genes también contribuyen.

Se han identificado muchos polimorfismos relacionados con la mayor vulnerabilidad y la capacidad de resistencia a la depresión. El Profesor Tafet dijo que los polimorfismos genéticos del gen del transportador de la serotonina (5HTT), por ejemplo, se asocian con mayor activación del eje HHS y aumento del cortisol – y por lo tanto a más estrés, y comentó que se ha demostrado que los polimorfismos del BDNF tienen efectos sobre la neurogénesis y la plasticidad que afectan al procesamiento cognitivo y a la habilidad para afrontar el estrés. Las personas que presentan estos dos polimorfismos tienen mayor riesgo de depresión, especialmente si sus vidas están expuestas al estrés.

También comentó que los polimorfismos de la proteína chaperona de los receptores de los glucocorticoides reducen la eficacia del cortisol, lo que produce una deficiencia en la retroalimentación negativa de la actividad del eje HHS y, como consecuencia, mayor estrés y predisposición al TDM.

Sustancias endógenas que contribuyen a la capacidad de resistencia

Algunas sustancias fisiológicas podrían mejorar la capacidad de resistencia al estrés. El Profesor Tafet señaló que el glucocorticoide natural DHEA bloquea los efectos del cortisol y que el neuropéptido y, otra sustancia endógena, ha demostrado poseer propiedades ansiolíticas.

Estrés y psicosis en la depresión

Durante este simposio del congreso de la APA, el Profesor Alan Schatzberg, del Departamento de Psiquiatría de la Stanford University Medical School, ofreció otras perspectivas sobre el rol del cortisol en relación al estrés, y recordó a los asistentes que en el pasado se había intentado tratar algunos tipos de depresión con agentes bloqueantes del cortisol.

Comentó que en pacientes con depresión, el hipercortisolismo, las concentraciones altas de glucocorticoides, puede fomentar el desarrollo de la psicosis, posiblemente a través de cambios inducidos por el cortisol en la regulación de la función dopaminérgica. Dijo que, a pesar de que las cifras publicadas de pacientes que presentan depresión y psicosis es bastante baja, los estudios epidemiológicos sugieren que uno de cada cinco pacientes con TDM tiene rasgos psicóticos.

Una vez más, parece que los genes tienen un rol. El Profesor Schatzberg comentó que ciertas variantes del receptor de los glucocorticoides contribuyen al riesgo de depresión y algún grado de psicosis.

La flexibilidad mental y la actitud lo son todo

Tanto el Profesor Tafet como el Profesor Schatzberg comentaron también los factores psicosociales y las características que se cree que generan capacidad de resistencia al estrés, como el optimismo, el sentido del humor, la flexibilidad cognitiva, la habilidad de percibir los acontecimientos estresantes como menos amenazadores, y una combinación de altruismo y de lo que el Profesor Tafet denominó “egocentrismo sano”.

 

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