¿Por qué la inmunoterapia podría prevenir la neurodegeneración?

Durante el Congreso Virtual de la MDS de 2020, los expertos explicaron que la neurodegeneración es una consecuencia de la diseminación cerebral de proteínas agregadas mal plegadas. Por lo tanto, anticuerpos monoclonales dirigidos a las proteínas podrían reducir la carga de agregados de proteínas mal plegadas y frenar la neurodegeneración.

El Profesor Andrew Siderowf, de Pennsylvania, EE. UU.,  comentó que los trastornos neurodegenerativos más frecuentes se asocian con agregados proteicos,1 los cuales parecen ser más patológicos que reactivos.2

Los agregados proteicos parecen ser patogénicos y no reactivos

Añadió que la progresión de la neurodegeneración es una consecuencia de la diseminación cerebral de agregados de proteínas mal plegadas, que también se diseminan por el organismo. Los anticuerpos monoclonales dirigidos a las proteínas podrían reducir la carga de agregados y frenar la progresión clínica de la enfermedad neurodegenerativa.3

 

Diseminación priónica por todo el organismo

El Profesor Siderowf comentó que la inyección intracerebral de α-sinucleína a ratones provoca la aparición de agregados de α-sinucleína lejos del lugar de la inyección.4

¿Podría la diseminación comenzar en el sistema nervioso entérico?

En humanos, se han descrito agregados de α-sinucleína en:

  • glándulas salivares5
  • biopsias de colon de hasta 5 años antes del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson6
  • apéndices sanos7

La identificación de patología de la α-sinucleína en estos órganos del aparato digestivo ha llevado a especular que los agregados de α-sinucleína aparecen en primer lugar en el sistema nervioso entérico y posteriormente se diseminan.8

El Profesor Siderowf explicó que la propagación de agregados de proteínas por el organismo se ha comparado con la diseminación de un prión: las proteínas mal plegadas en fibrillas, se propagan y se diseminan hacia las neuronas adyacentes a través de las dendritas y otras conexiones neuronales.1,9

La diseminación es neuronal y no anatómica

Se puede demostrar la presencia de distintas cepas de agregados proteicos; y la diseminación y el desarrollo de la enfermedad parecen depender de la cepa.10

 

La evolución de la diseminación cerebral se puede predecir

El Profesor Siderowf añadió que la diseminación de agregados de α-sinucleína a través del cerebro sigue un curso predecible en la EP.

La agregación de la α-sinucleína fue identificada por primera vez en el núcleo motor dorsal de los nervios glosofaríngeo y vago, y en el núcleo olfatorio anterior. Posteriormente afecta el tronco encefálico y el mesencéfalo y, finalmente, al neocórtex.11

 

Identificación y focalización en los agregados proteicos

La identificación y la focalización en los agregados proteicos es una perspectiva interesante para el desarrollo futuro de métodos diagnósticos y tratamientos para las enfermedades neurodegenerativas.

Los anticuerpos podrían bloquear las células y evitar la diseminación celular

El Profesor Siderowf señaló que los primeros estudios han demostrado que dos ensayos de amplificación proteica —la amplificación cíclica de plegamiento incorrecto de proteínas (PMCA) y la Conversión inducida por temblores en tiempo real (RT-QuIC)— son muy sensibles y específicos para detectar agregados de proteínas mal plegadas.

Añadió que, por lo tanto, podrían identificar a personas susceptibles de desarrollar sinucleinopatías.12

Dada la importancia de las diferentes cepas de agregados, estos ensayos biológicos también podrían distinguir entre la EP y otros síndromes parkinsonianos.13

Our correspondent’s highlights from the symposium are meant as a fair representation of the scientific content presented. The views and opinions expressed on this page do not necessarily reflect those of Lundbeck.

Referencias
  1. Uemura N, et al. Trends Mol Med. 2020; https://doi.org/10.1016/j.molmed.2020.03.012.
  2. Mullan M, et al. Nat Genet. 1992;1:345–7.
  3. Sevigny J, et al. Nature. 2016;537,50–6.
  4. Luk KC, et al. J Exp. Med. 2012;209:975–86.
  5. Beach TG, et al. J Neuropathol Exp Neurol. 2013;72:130–6.
  6. Shannon KM, et al. Mov Disord. 2012;27:716–9.
  7. Killinger BA, et al. Sci Transl Med. 2018;10:doi.10.1126/scitranslmed.aar5280.
  8. Del Tredici K, Braak H. Neuropathol Appl Neurobiol. 2016;42:33–50.
  9. Volpicelli-Daley LA, et al. Neuron 2011;72:57–71.
  10. Peng C, et al. Nature. 2018;557:558–63.
  11. Braak H, et al. Neurobiol. Aging 2003;24:197–211.
  12. Paciotti S, et al. Front. Neurol. June 2018:https://doi.org/10.3389/fneur.2018.00415.
  13. Shahnawaz M, et al. Nature. 2020;578:273–7.
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