El Covid-19 magnificará los problemas estacionales

Para las personas que padecen enfermedades mentales o patologías neurológicas incapacitantes, las restricciones impuestas para contrarrestar la Covid-19 empeorarán los problemas que ya se asocian con el invierno en el hemisferio norte. El aislamiento social y la ansiedad causada por la pandemia también tienen implicaciones para la salud mental en todo el mundo.

Las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer (EA) u otros tipos de demencia tienen mayor riesgo de fallecer durante el invierno que en otras estaciones del año, y este exceso de mortalidad eclipsa la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares.1 Se ha propuesto la implicación de fallos en la respuesta fisiológica al frío, alteraciones de la percepción del frío y una menor capacidad para ajustar el calor.

Es probable que el exceso anual de mortalidad incremente desproporcionadamente la gran mortalidad causada por la Covid-19 entre las personas con demencia.2 Se cree que la falta de contacto con la familia, necesaria para combatir la diseminación de la infección en las residencias de ancianos, acelera la progresión de la demencia, aumentando más aún la carga de las personas que padecen esta enfermedad.

El invierno empeora la cognición y los síntomas motores

El confinamiento tiene un efecto negativo en la EP

El invierno se asocia con una disminución significativa de la capacidad cognitiva de las personas mayores con demencia3 y con un empeoramiento de los síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson (EP).4 La rigidez de la musculatura respiratoria, el reflejo de la tos deficiente y la disnea hacen particularmente vulnerables a la Covid-19 a las personas con EP avanzada,5 y el confinamiento en sí también parece tener un efecto negativo.

En un estudio italiano de 74 pacientes con EP, el 60 % de los participantes había experimentado un empeoramiento de su patología durante el aislamiento, debido, principalmente, a la reducción de la actividad física.6 Este hallazgo concuerda con los resultados de una amplia encuesta efectuada en el RU: más de un tercio de los encuestados refirieron un empeoramiento en la lentitud de los movimientos, la rigidez o la fatiga, y más de una cuarta parte refirieron más temblor, ansiedad o problemas de sueño.7

Nos enfrentamos a una conjunción de pandemias con exacerbación estacional: la demencia, la Covid y la salud mental

En esta encuesta también se constató un aumento del estrés, que en las personas con EP avanzada se relacionó principalmente con la capacidad de garantizar el acceso a los alimentos.

 

La pandemia socava la salud mental

En una encuesta sobre el efecto del Covid-19 en el bienestar realizada en China a principios de 2020, el 16,5 % de los encuestados comunicó depresión moderada o grave y el 28,8 % ansiedad moderada o grave.8 En un sondeo realizado por la Asociación Psiquiátrica Americana, más de un tercio de los encuestados refirieron que el virus afectaba seriamente su salud mental.9

Las afecciones cerebrales aumentan la vulnerabilidad a la infección

El aislamiento y la ansiedad causados por la pandemia pueden exacerbar la depresión de las personas con problemas preexistentes, agravada ya por el invierno [enlace al artículo relevante], y aumentar el riesgo de suicidio.10 Es posible que las personas afectadas tengan menos tendencia a pedir ayuda porque temen infectarse con el contacto cara a cara, y creen que los servicios en línea carecen de personal y están desbordados.10

Las personas con problemas graves de salud mental probablemente son más vulnerables al propio Covid-19 en comparación con otras personas: las comorbilidades físicas son relativamente frecuentes, el estigma puede demorar el acceso a la atención sanitaria y el deterioro cognitivo puede socavar los esfuerzos para prevenir la infección.11

Para las personas con esquizofrenia, los cambios repentinos de la realidad como el cierre de los comercios o las calles vacías, además de la sensación predominante de amenaza, pueden hacerles temer una recaída no deseada.12

Our correspondent’s highlights from the symposium are meant as a fair representation of the scientific content presented. The views and opinions expressed on this page do not necessarily reflect those of Lundbeck.

Referencias

1. Liddella C et al Energy Research and Social Science 11;2016:256-62 

2. https://www.alz.co.uk/media/010920

3. Lim ASP et al. PLOS Medicine 2018;15: DOI: 10.1371/journal.pmed.1002647    

4. van Wamelen DJ et al. Parkinsonism Relat Disord 2019;63:73-6.

5. Antonini A et al. Mov Disord 2020 May 28:10.1002/mds.28104 

6. Schirinzi T et al. Movement Disorders 2020;7:797-802 

7. https://medicalxpress.com/news/2020-07-people-parkinson-experienced-symptoms-lockdown.html

8. Wang C, et al. Int J Environ Res and Public Health 2020;17:729

9. psychiatry.org/newsroom/news-releases/new-poll-covid-19-impacting-mental-well-being-americans-feeling-anxious-especially-for-loved-ones-older-adults-are-less-anxious

10.  Gunnell D et al. Lancet Psychiatry 2020;7:468-71

11. Yao H, et al. Lancet Psychiatry 2020; April e21 

12.  https://slate.com/human-interest/2020/03/schizophrenia-coronavirus-pandemic-messing-with-my-sense-of-reality.html  [The writer uses a pseudonym.]

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