Vínculos entre el insomnio y la depresión: ¿es posible que el tratamiento de un problema también mejore el otro?

El seguimiento de personas que padecen insomnio ha demostrado que en el 75 % de los casos el problema persiste al cabo de un año. Durante este periodo, un 13 % desarrollará una depresión. Así, el insomnio es un problema frecuente, persistente y puede tener consecuencias graves. Pero es posible tratarlo eficazmente mediante una terapia conductual cognitiva especializada. Estos fueron algunos de los temas que se examinaron en una sesión de reflexión sobre por qué los psiquiatras deberían preocuparse por el insomnio.

En personas con depresión e insomnio, la terapia conductual cognitiva para el insomnio fue tan efectiva como la TCC para la depresión (TCC-D) para reducir la gravedad de los síntomas depresivos y más efectiva que la TCC-D para mejorar el insomnio. Estos resultados provienen de un pequeño estudio aleatorizado sueco en el que participaron 43 pacientes y se registraron datos de seguimiento  durante tres años. La TCC se aplicó a través de internet.

En personas con depresión e insomnio concomitantes, la TCC para el insomnio fue tan efectiva como la TCC para la depresión en la reducción de la gravedad de la depresión.

En un artículo publicado recientemente (consultar la referencia más abajo), Kerstin Blom y colaboradores, del Instituto Karolinska, Estocolmo, concluyeron que a los pacientes que padecen depresión e insomnio concomitantes se les debería ofrecer TCC para el insomnio y medicación o tratamiento psicológico para la depresión.

TCC a través de internet

Tiina Paunio, de la Universidad de Helsinki, Finlandia, y Eus van Someren del Instituto de Neurociencias de los Países Bajos, Ámsterdam, que moderaron la sesión, estuvieron de acuerdo en la gran oportunidad que la TCC a través de internet representa para el tratamiento del insomnio. Y, probablemente, la efectividad de la TCC es más sistemática que la del tratamiento farmacológico del insomnio. Los efectos directos sobre el sueño de los antidepresivos difieren, por lo que aliviar la depresión puede mejorar el sueño.

El primer paso para tratar el insomnio es un registro sistemático del problema mediante un diario del sueño y, a continuación, intentar abordar cualquier factor contribuidor obvio, tales como las toxicomanías. Si es necesario, se puede efectuar una polisomnografía para obtener un trazado de los diferentes niveles de sueño y su distribución a lo largo de la noche. Los patrones varían mucho entre sujetos, pero en los gemelos tienden a ser similares, lo que sugiere hasta cierto punto son hereditarios.

El insomnio y la depresión podrían compartir cierta variabilidad genética y algunas de sus características neurobiológicas se solapan.

Factores sociales, genes y neurobiología comunes

En lo que se refiere a un posible solapamiento etiológico, las adversidades sufridas durante la infancia son un factor de riesgo compartido del insomnio y la depresión. En cuanto al insomnio, las experiencias adversas de la infancia duplican con creces el riesgo de fragmentación del sueño REM. Eus van Someren comentó que parece que el sueño normal tiene una función “disolvente” del sufrimiento. Pero si el sueño REM está fragmentado, el estrés puede acumularse, lo que conduce al estado de hiperexcitación característico del insomnio.

Estudios preliminares sugieren que el insomnio y la depresión comparten un potencial hereditario del 20-50 %.

Cada vez hay más pruebas de la existencia de un elemento hereditario en el insomnio, y se están realizando estudios que pretenden identificar qué genes específicos contribuyen este riesgo. Son necesarios más estudios de investigación, pero los estudios efectuados en Finlandia han indicado que el insomnio y la depresión comparten un potencial hereditario del 20-50 %.

Esto se reflejaría en una neurobiología común. Las vías que intervienen en la regulación del estrés, los procesos inflamatorios y la plasticidad neural pueden contribuir tanto al desarrollo de depresión como de insomnio.

El insomnio es uno de los síntomas más molestos para los pacientes deprimidos, y puede persistir cuando el paciente ha mejorado en otros aspectos.

Entre el 4 y el 10 % de la población general padece problemas de sueño – definidos como una perturbación del sueño suficiente como para que tenga consecuencias adversas durante el día, al menos tres veces por semana y durante tres meses o más.

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Referencias

  1. Three-Year Follow-Up Comparing Cognitive Behavioral Therapy for Depression to Cognitive Behavioral Therapy for Insomnia, for Patients With Both Diagnoses. K Blom et al. Sleep 40 (8). 2017 Aug 01.